Resumen La situación de la evaluación de Programas de Desarrollo Rural (PRODER) en América Latina ha sido muy tormentosa no solo por la falta de capacidad que han demostrado los diferentes gobiernos para evaluar sus programas y sus políticas, sino, porque no se ha entendido el verdadero valor de la evaluación y el seguimiento como factores de éxito de las política y los programas de desarrollo rural. Los evaluadores hemos tenido que "remar contra la corriente" por muchos años tratando de que la evaluación sea incluida como parte de las estrategias de desarrollo rural. Se han hecho importantes avances en otros sectores como la salud y la educación, sin embargo, la complejidad de los procesos de desarrollo, las distorsiones estructurales que ponen es desventaja a la agricultura y el medio rural respecto a otros sectores, la falta de voluntad de los políticos y la carencia de información por parte de la población han hecho que no exista el ambiente adecuado para la aplicación de la evaluación. De esta forma, cualquier análisis del estado actual de la evaluación no puede reducirse al hecho de aplicar ciertas metodologías que conforman el arte de evaluar. El ejercicio del arte esta directamente ligado con la falta "cultura de evaluación". El problema se plantea no solo como la capacidad desarrollada para realizar evaluación sino el cumplimiento de una serie de premisas para que la evaluación tenga una verdadera utilidad y contribuya realmente al desarrollo rural de los países latinoamericanos. Ver Texto Completo... 
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